Ejercicio de liderazgo


Lejos de una concepción competitiva del término “liderar”, es importante entender esta facultad como un aspecto clave en la persona responsable de un grupo humano de trabajo. En este sentido, liderar dicho grupo, significaría tener la habilidad necesaria para poder liberar y conseguir que se expresen las capacidades humanas de su grupo, consiguiendo que se rompan así sus frenos limitantes.

Esto es algo que no se consigue en función de un manual que nos diga cómo debe actuar un líder, sino más bien sobre la base de un estado de ser o sobre lo que sería una forma de naturaleza humana, que se fundamenta sobre todo en la idea de servicio hacia los demás. Algo como se puede ver, completamente opuesto a la idea de competitividad a la que nos referíamos al inicio.

Será esta voluntad de servicio del líder la que impida que la diferencia jerárquica entre la persona que dirige un grupo de trabajo y sus asistentes no se vea afectada por cualquier tipo de corrupción. Algo que nos permite ver nuevas dimensiones en el término “jerarquías”, que quizás sea un concepto con mala fama, asociado al abuso de autoridad o a la prepotencia, pero que en su vertiente positiva sugiere orden, eficiencia, y capacidad para el trabajo en grupo.

Es indudable que llegar a puestos de autoridad o de dirección de un grupo humano de trabajo, ya sea en un contexto empresarial o de la administración pública, sólo por cuestiones de capacitación técnica o de habilidad en la toma de decisiones, acarrea graves problemas en este colectivo, ya que carecerá de un aspecto esencial como es la presencia de un equilibrado sentido de liderazgo.

Es frecuente concebir el liderazgo como un atributo natural de las personas, pero sería más conveniente, práctico y funcional entenderlo como una capacidad que podemos desarrollar dentro de cada uno de nosotros. Sería algo que nos permitiría tener el manejo de nuestra vida laboral y personal, ya que liderar es crear, es aprender a conformar nuestro futuro, permitiéndonos así dejar de ser víctimas de las circunstancias. Es por ello, que antes de liderar cualquier grupo humano, uno debe empezar por aprender a liderarse a sí mismo, y es de esta manera como el liderazgo converge con la concepción constructivista, por cuanto que permite al hombre y a la mujer la posibilidad de generar nuevas realidades.

Un grupo humano funcionando de esta manera se convierte en una totalidad, que será mucho más que la suma de sus partes, y realmente es este un requisito imprescindible para dar consistencia a una empresa.

Estas serían las tres diferencias claves entre un grupo en el que existe un constructivo ejercicio del liderazgo y otro en el que este elemento está ausente

GRUPO CON UN CONSTRUCTIVO EJERCICIO DEL LIDERAZGO

          Impera la vocación de servicio hacia los demás

          El colectivo o empresa se beneficia de lo que es el trabajo en equipo, optimizando así sus recursos

          Las personas descubren recursos propios que antes no utilizaban

GRUPO CON AUSENCIA DE LIDERAZGO

          El sentido de liderazgo degenera en lo que es la búsqueda de reconocimiento y provecho personal

          En el grupo dominan fuerzas opuestas que le impiden avanzar y optimizar sus recursos.

          Los recurso personales, principal activo de una empresa, son infravalorados

 

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